¿Qué son las vacunas psicológicas?

Serena
Una de las acepciones del verbo prevenir es “anticiparse a un inconveniente, dificultad u objeción”.

Precisamente esta anticipación ante posibles problemas en el futuro es un área muy relevante en el ámbito de la salud. Existe una tendencia creciente en el desarrollo de programas e intervenciones con el fin de prevenir posibles enfermedades o problemas de salud, como la promoción de estilos de vida saludable para prevenir problemas derivados de la obesidad.
En el ámbito de la Psicología esta corriente también es muy importante. Habitualmente pensamos que el papel de los y las terapeutas radica en ayudar a remediar problemas, reducir síntomas o disminuir el malestar. De hecho, a menudo, no acudimos a terapia hasta que no hemos “agotado” todos nuestros recursos antes. Aunque este es uno de los roles más significativos de los/las terapeutas, la Psicología y los/as profesionales de la salud mental también tienen un papel muy importante mucho antes de que estas situaciones ocurran:
se puede promover el aprendizaje de estrategias que pueden ayudar a prevenir el desarrollo de posibles futuros problemas psicológicos.
Serena
Muchos de los problemas psicológicos que se encuentran en la terapia psicológica responden a dificultades en la regulación de las emociones (tanto positivas como negativas), a dificultades a la hora de afrontar situaciones estresantes (por ejemplo, un acontecimiento negativo) o derivadas de problemas de comunicación con otras personas.

A menudo estos problemas surgen porque las personas no han recibido una educación adecuada con respecto a la salud mental: esta es una asignatura todavía pendiente en nuestra sociedad. La falta de estrategias y habilidades (debido a esta falta de educación) hace que los problemas se acrecienten, y que las personas lleguen a terapia con la sensación de que no hay nada que puedan hacer por mejorar.

Ya lo dice el refrán: mejor prevenir que curar.
Si nos enseñaran desde niños/as a identificar qué son las emociones, cuáles son sus funciones y cómo gestionarlas, los niños/as y adolescentes crecerían más seguros y comprenderían mejor cómo reaccionar ante los problemas que les ocurren.
Serena
Del mismo modo, si nos enseñasen a comunicarnos de manera asertiva (siendo capaces de comunicar nuestras preferencias respetando los derechos de los demás), o a gestionar situaciones de estrés (gestionando las emociones y siendo más eficaces a la hora de enfrentar los problemas), nos encontraríamos en un futuro con personas adultas que podrían gestionar sus vidas de una manera más eficiente a nivel psicológico
Pero esto no significa que esté todo perdido: siempre estamos a tiempo de aprender. Sea cual sea la situación, es posible crecer psicológicamente, empoderarse y formarse en nuevas maneras de gestionar emociones, en conocerse mejor y aprender estrategias de afrontamiento adaptativas.
No es necesario esperar a encontrarse mal para proponerse aprender y mejorar. La prevención es la mejor medicina.